De estas ocasiones en que si no llevas la cámara encima te das con un canto en los dientes. Transfiguración del escenario y de las reglas en una sola intervención. En ese devenir escénico entre lo preparado y lo casual y entre lo soñado y lo físico se mueve la mirada atenta del distraído profesional. Tres ojos ven más que dos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario